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Sólo para tus ojos

No se conoce a ciencia exacta cuál es la data de cada vídeo ni su orden cronológico. Podrían calificarse los mismos, de acuerdo a gustos personales, contenido, o la calidad de cada tema de fondo, que es un valor agregado de los mismos. Nos basaremos en eso último para proponer una clasificación.



Los Soundtracks
***=Excelente **=Bueno *=Regular

[Vídeo 1] Let's Get It On de Marvin Gaye ***
Sobre este álbum y este artista se podría hacer un artículo aparte. Ambos marcaron un hito en la historia musical del soul. Recomendadísimo. Álbum: Let's Get It On (1973)

[Vídeo 2] I Touch Myself de The Divinyls / To Be With You de Mr. Big **
El clásico de Mr. Big del álbum Lean Into It (1991)

[Vídeo 3] Faded de Soul Decisión **
Trío canadiense desconocido en nuestros lares que sigue la fórmula "Back Street Boys". Lo apreciable es el estilo Rythm & Blues de su propuesta. Álbum: No One Does It Better (2000)

[Vídeo 4] I Touch Myself de The Divinyls **
Sobran comentarios sobre las explícitas letras de este tema. Álbum: Divinyls (1991)

[Vídeo 5] Digital Getdown de Nsync *
El tema narra las circunstancias de dos amantes separados que usan la PC para comunicarse.
Álbum: No Strings Attached (2000)



Especificaciones Voyeurísticas

[Vídeo 1] Duración: 1:42 min.
Tamaño: 12,212 Kb.
Contenido: baile erótico / fonomima.

[Vídeo 2] Duración: 5:46 min.
Tamaño: 54,561 Kb.
Contenido: fonomima / strip tease / solo masturbatorio.

[Vídeo 3] Duración: 3:03 min.
Tamaño: 35,062 Kb.
Contenido: baile erótico / fonomima / dildo.

[Vídeo 4] Duración: 2:12 min.
Tamaño: 21,790 Kb.
Contenido: strip tease / baile erótico / fonomima / dildo.

[Vídeo 5] Duración: 3:19 min.
Tamaño: 37,108 Kb.
Contenido: baile erótico / strip tease / fonomima / dildo.



Datos Anexos

Los tópicos de búsqueda recomendados, utilizando el Kazaa, son: "libby hoeler", "college girl", "college webcam", "wisconsin college girl", "libby hoeller", "webcam girl". Existen muchos segmentos de los videos disponibles. Recomendamos la búsqueda de los videos íntegros.

Todos los videos tienen las imágenes invertidas, como en un espejo. Por ello existen aparentes detalles extraños en los objetos y ella parece zurda no siéndolo. Es probable que sea error de origen o que haya sido una modificación deliberada para dificultar el reconocimiento del escenario.

El final de cada video Libby se acerca a la PC y dedica un beso volado. Ese contacto con la cámara vuelve cómplice al vidente. Sin embargo, el pudor es reemplazado inmediatamente por la fascinación, y esta, es la extraña magia que emana de los vídeos. Cuidado, suelen ser muy adictivos.

a r t í c u l o
Estrella Porno por Accidente
por Gustavo Alejos Villar


En una habitación de la residencia estudiantil de la Universidad de Wisconsin Madison, la estudiante de primer año Libby Hoeler, se grabó a sí misma en cinco oportunidades utilizando una webcam. Éstas grabaciones fueron hechas para quien entonces era su novio, un tipo que estudiaba en otro campus (supuestamente en la Wisconsin Milwaukee). Eran cinco vídeos filmados, aparentemente, bajo la mala influencia del amor, una demostración privada de cariño y deseo, un flirteo digital entre amantes.


Estos shows íntimos muestran a Libby sola en su habitación y entregada a los lúbricos ritmos de una canción siempre distinta. Al son de estos temas, Libby baila y se desnuda, a veces, inicia el baile ya sin ropas, y crea una coreografía instantánea de calidad muy apreciable, en otras, coquetea con la cámara y se despoja lentamente de sus atuendos al ritmo incesante de Marvin Gaye o The Divinyls.

Todo esto debió mantenerse en el circuito privado de aquella circunstancia, sin embargo, estos vídeos han llegado a convertirse en material de culto en la inmensidad del Internet, y Libby, en una leyenda urbana sobre la cual se formulan las más diversas hipótesis y teorías. La manera de cómo estos vídeos se filtraron a Internet y de allí a una red P2P (peer to peer, sistema para compartir archivos) nunca se llegará a conocer exactamente. Son dos las versiones que tienen mayor difusión. La primera cuenta que en un arrebato de infidelidad, Libby adornó la frente de nuestro amigo de Milwaukee. Éste, herido en su amor propio, no tuvo mejor idea que tomar venganza, y torpe y cobardemente distribuyó entre sus amigos y conocidos los vídeos que su odalisca Libby le había dedicado, arruinando así su reputación y haciéndola pasar más de un mal momento. La otra versión indica que fue la propia compañera de habitación de Libby quien accidentalmente descubrió los vídeos, y en un arranque de malicia, los subió a Internet iniciando con ello una cadena que hasta ahora, aproximadamente cinco años después, no cesa sino más bien se fortalece con el tiempo.

Lo cierto es que a inicios de este siglo, empezaron a circular por la red unos extractos de los vídeos originales. En éstos aparecían, arteramente, al inicio de cada secuencia, los datos de Libby (Elizabeth Margaret Hoeller [con doble L, como para despistar] además de su dirección y su número telefónico en Wisconsin). Todo esto apunta a que se trató de un daño deliberado o una broma muy pesada que se escapó de control. Luego, aparecieron las secuencias completas, popularizándose a una velocidad meteórica, generando un febril intercambio de archivos entre usuarios locales, primero; y luego extendiéndose por todo el globo.

E l · S í n d r o m e · H o e l e r

Las razones para que estos vídeos se hayan hecho tan populares nunca podrán ser explicadas cabalmente. Intentaremos dar ciertos alcances generales, aunque en realidad, hasta que uno no ha visto los vídeos, no puede valorar tal o cual razón, ya que se trata de un juicio subjetivo pero infalible, es decir, uno siempre termina atraído por las secuencias, por una u otra razón.

Primera: se trata de un material atípico, son cinco secuencias concatenadas y que presentan variantes atractivas, como cinco capítulos de un total. En internet abundan pequeños fragmentos de capturas en vídeo pero no una secuencia de estos mostrando al mismo personaje. Eso ya es una rareza.

Segunda: se trata de una mujer grabándose a sí misma, formato que escapa del estándar «chico graba a chica con cámara escondida» o «chico y chica se graban juntos». Mejor aún, se trata de grabaciones desinhibidas, con ausencia completa de los comunes recatos femeninos y/o frenos pudorosos.

Tercera: la intencionalidad de los vídeos. Éstos han sido grabados como un acto de amor hacia alguien (en este caso, el tonto niño de Milwaukee), aquello le brinda otra categoría a los mismos, cualquier espectador llega en algún momento a enternecerse por el show de la protagonista y envidia, fugazmente, no haber tenido una novia como ella, generosa, sexy y con tanta pericia para las artes de la danza y la provocación.

Cuarta: Libby Hoeler. Ella en sí es un foco de atracción irresistible, no sólo por su discreta y elegante presencia, sino porque posee un carisma personal que ya envidiaría cualquier aspirante a estrella de TV. Luego, le sigue su fascinante talento para la expresión corporal, el baile y la coreografía. Ni en el table dance más reputado se podrán observar movimientos tan atinados y eróticos, arrebatadamente exactos y que satisfacerían el gusto del más exquisito erotómano. Esto sumado a la razón anterior, crea una de esas coincidencias irrepetibles, en donde todo favorece la creación de un producto original, fascinante y extraño.

Quinta: los indicios de autenticidad. La calidad técnica de los vídeos es pobre, se trata de una simple webcam. El escenario se reduce a tres distintos ángulos de la misma pequeña habitación, la iluminación es básica y el audio es ambiental, es decir, el vídeo no ha sido editado posteriormente a su captura. Sin embargo, todas estas taras autentifican al producto final, así fuera algo ideado, estaría tan bien (mal) hecho que uno podría asegurar su autenticidad: es una grabación amateur cuyos valores agregados no están en lo técnico sino en todo lo demás. Por ello el producto se presenta fidedigno, como un descubrimiento.

Todas estas razones juegan al momento en que uno observa los vídeos, irremediablemente se siente atracción por ellos, no sólo por el morbo que ocasiona la invasión de la privacidad de un tercero (cosa común), sino porque lo que se aprecia resulta torcidamente agradable y adictivo, ya sea por alguna de las cinco razones o todas juntas, una especie de extraño síndrome.

E l · P r e c i o · d e · l a · I n f a m i a

La multiplicación geométrica de las copias de estos vídeos los ha convertido en un producto muy conocido, recomendado y buscado. Es obvio que no todos conocen la historia detrás de los vídeos, sin embargo, hace aproximadamente dos años, se inicia toda una prospección de los mismos a cargo de —literalmente— miles de personas quienes fascinadas por las secuencias se preguntaron: ¿quién es esta chica?.

Poco a poco, se fueron creando foros de discusión acerca de ella, desde averiguaciones sobre el verdadero origen de los vídeos hasta la ubicación actual y el destino final de la señorita Hoeler. Se crea así, una leyenda urbana, gente de Wisconsin aporta a las discusiones con fotografías de Libby en su época de colegial, participantes anónimos brindan direcciones y números telefónicos, se reportan los fallidos intentos por ponerse en contacto con ella, se cuestiona la veracidad de las capturas, se inicia un reclamo por el respeto a la privacidad ajena, etc. La única ausente, es la protagonista, no existe registro de opinión suya al respecto. Libby es un fantasma, una aparición, a veces parece ser un bluf y con ello, aumenta su misterio, se hace más popular y difundida.

El grupo de vídeos se ha convertido en negocio para unos cuantos (uno puede llegar a preguntarse: ¿no estará la misma Libby detrás de alguno de éstos?). A pesar de que los vídeos son fácilmente adquiribles a través del Kazaa o el Morpheus, muchos incautos gastan dinero comprándolos en sitios en internet donde se ofrece la «colección» completa, es decir, los cinco vídeos en un pack. Estos avispados mercaderes obtienen ganancias nada despreciables.

Al tipear «Libby Hoeler» en cualquier buscador conocido (Yahoo, Google, Altavista, etc), la cantidad de vínculos enumerados excede al de muchas «estrellas» de Hollywood. Ella es mucho más conocida sin tener aparatos de marketing o publicidad, sin ser siquiera actriz o aspirante. Libby Hoeler se ha convertido casi en una marca registrada, muchos sitios web utilizan su nombre para captar visitas o publicitarse. Mucha gente sugiere en los foros de discusión que «debería hacer una película», que «algún agente debería convencerla para que incursione en la pantalla». Inclusive, grupos de rock han creado canciones inspiradas en ella («Libby I'm Listening» de Blue October y «Libby Holla» de B. Levesque). ¿Y ella, qué dirá de todo esto?.

Es muy probable que Libby Hoeler (en caso sea su nombre real) haya tenido que apartarse del mundo público luego de la difusión de sus vídeos, al menos por un tiempo. Varias versiones indican que tuvo que dejar la universidad y t rasladarse a otra, siempre en Wisconsin. Algunos dicen que, por el contrario, es una pequeña celebridad en el lugar donde reside ahora, otros, que se ha convertido en una mujer huraña, esquiva al contacto con personas que no conoce ya que estuvo por meses atormentada con llamadas e intentos de gente extraña por conocerla o contactarla. Sólo ella sabe la verdad.

L a · M o r b o s a · C u l p a

Es correcto decir que existe un conflicto ético al difundir y/o al ser observador de una serie de vídeos que pertenecen al recinto privado de una tercera persona. También es correcto precisar, que es justo en estos tiempos cuando la invasión de la privacidad ajena se ha convertido hasta en producto televisivo (shows como Big Brother se basan en esta conducta). Para no entrar en el dilema filosófico de qué es bueno y qué malo, diremos que objetivamente, las cinco grabaciones en cuestión no fueron hechas para el público en general, todo lo contrario, tenían destinatario único. Por ello, en cada copia que hace del vídeo se quiebra y vulnera la intención original, y probablemente, se atropellen algunos derechos.
En una pequeña encuesta hecha en uno de los varios foros de discusión sobre Libby Hoeler, a este respecto, se obtienen los siguientes resultados: un 9% opina que cada uno debiera borrar todas las copias que posee de estos vídeos. El 32% acepta que sintió culpa la primera vez que observó los vídeos pero que los volvería a ver sin problemas. El 51% asegura que no sintió ninguna culpa y que no ve razones para sentirla. El 6% restante condena la difusión de material de este tipo. Queda claro que la mayoría no encuentra mayor dilema en irrumpir en la privacidad de otra persona, habría que preguntar: ¿pensarían lo mismo si fueran ellos los sujetos de ese tráfico?.

Tal vez la señorita Hoeler no podrá dormir tranquila jamás o simplemente aceptará la cruz que llevará a cuestas por mucho tiempo. Es probable que ella misma no se explique el porqué del éxito de sus propias grabaciones, siendo que en internet existen miles de extractos de capturas hechas por vivarachos amantes que graban a sus parejas en secreto, ya sea estando con ellas en plenas acrobacias amatorias o grabándolas cuando están en soledad. Es decir, a pesar de la variedad disponible, los vídeos mencionados no pierden adeptos. Se podría apuntar que el producto final, el pack de los cinco vídeos Hoeler, en realidad es tan bueno por los motivos antes expuestos, que «merecen» ser vistos, así se atropelle la intimidad de una habilidosa danzarina y una musa capaz de provocar desde los más tiernos sentimientos hasta la exitación más salvaje. Sólo resta decir que queda en cada uno la resolución de este conflicto, las copias de estos vídeos proliferarán en la red por algún tiempo más, los intentos de fans (instantáneamente enamorados) por contactarse con ella seguramente no cesarán hasta que se produzca un incidente desagradable. Posiblemente, la mayoría sólo quede como mudo observador de los talentos y el carisma de esta estrella accidental, deseando en secreto que alguna vez salga del anonimato y decida echarse al ruedo de algún intento artístico oficial. Sólo ella misma, la sorprendente Libby Hoeler, tiene la última palabra en este asunto. Libby, wherever you are, we love you.

 
 
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Como parte de las increíbles «investigaciones» que hacen los «fans» de Libby, se ha rebuscado en viejos anuarios de las escuelas secundarias de Wisconsin. La primera de la izquierda, se supone que es Libby en su época de high school.

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Foto posteada en uno de los innumerables foros de discusión acerca de Libby. La autenticidad de la foto siempre será materia de discusión. El parecido existe. La fecha (2003) coincide con la edad aprox de la Hoeler desde la aparición de los videos.

Video 1: Libby ensaya una fonomima nudista con la canción de Marvin Gaye, "Let's Get It On".
Duración 1:42 min.

Video 2: Intenso proceso masturbatorio que inicia con un estupendo strip tease, con Divynils y Mr. Big de fondo.
Duración 5:46 min.



 

Video 3: La mejor secuencia de todas. ¡Esos movimientos! Erotismo puro en un baile exacto.
Duración 3:03 min.

Video 4: Baile masturbatirio con dildo. Alguien interrumpe tocando la puerta. I love myself!
Duración 2:12 min.
Si usted no tuvo suficiente con todo lo que mostramos y desea ver el quinto video, entonces es un obseso sexual...
Lo felicitamos por ello, puede verlo haciendo clic aquí

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