Es muy raro que coprofílos humanos expongan tal condición por lo que es socialmente clandestina. Sin embargo, la coprofagia como tal ha sido mostrada por la cultura popular en filmes como "Saló" (Pier Paolo Pasolini, 1975) y luego en estúpidos filmes americanos como "Anchorman" (Adam McKay, 2004) o "American Wedding" (Jesse Dylan, 2003), simuladamente, claro está. Mención aparte merece el filme underground "Pink Flamingos" (John Waters, 1972), la llamada película más asquerosa de la historia, en la que la protagonista "Divine" prueba y saborea excrementeo de perro (pero no lo traga) quedando así en los anales escatológicos de la historia.
Por eso es que la industria del (hardcore) porno se ha encargado de recrear ésta y mil parafilias socialmente condenadas; no en EEUU, ya que el control y censura en este país llega a niveles ridículos, sino en la industria europea y japonesa, en las cuales se ha dado rienda suelta a la filmación de estas obscuras aficiones. De allí nuestro vídeo fuente, en el que una toma contínua muestra la ingesta fecal entre dos féminas.
Cabe indicar que la coprofagia humana implica algunos riesgos médicos como el desencadenamiento de hepatitis A y B o la neumonía, sin mencionar la incorporación de bacterias, huevos de gusanos y otros parásitos en el sistema interno. Tampoco está demás decir que esta parafilia es practicada mayormente por varones. La industria porno muestra lo contrario por obvias razones de género.
Así que si usted es culto y sensible, ¡no vea esto!. Y para terminar, una perla coprófila: Cuenta la leyenda que Salvador Dalí en una de sus audaces demostraciones de amor a su musa Gala, cogió excremento de ella y se la embadurnó por todo el cuerpo, presentándosele enmierdado en los desechos de su amada, sacrosanto para él. Eso es amor.