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c a t á l o g o
Malas Buenas
por Javier Llasol

Alguien una vez dijo: "las mujeres son como las notas de un noticiero: mientras más malas, más buenas". Puede que esto sea verdad, la belleza es la generatriz, para algunas féminas, de una forma de ser en conflicto permanente con el mundo, porque muy rápido se dan cuenta de lo sobrevalorada que está la belleza en esta sociedad, llena de estúpidos hombres que sólo les rinden pleitesía y les complacen cualquier capricho, entonces, mandan a la mierda todo y se dedican a vivir de antojos (porque según ellas, lo merecen). Otros casos son más sublimes, la belleza pasa a segundo plano y sólo es un accidente fisiológico en un hermoso paquete lleno de inestabilidad, rebeldía y autodestrucción. Siempre las ha habido y siempre las adoraremos porque son insuperables. Aquí un recuento antojadizo de algunos ejemplos en Hollywood y en Chollywood.
 
 
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Hollywood Bad Girls
Drew
Heather

Lindsay
Tomó su primer trago a los 9, su primer troncho de marihuana a los 10 y su primera línea de cocaína a los 12. Joyón heredera de una casta de actores (su tío abuelo era John Barrymore), enfrentada desde muy pequeña a la fama abrumadora por culpa de Spielberg y su "ET". Qué más se podía esperar de Drew Barrymore, su talante autodestructivo y una vida bajo los reflectores la torcieron desde niña. A partir de los 90 se rehabilitó mucho, hoy es casi prístina, pero se sabe que cada cuando se mete unas encerronas en discotecas que ya quisiera uno estar allí. Una de las más comentadas: la que protagonizó en el Club AD de Los Ángeles, mostrando tetas por doquier y ejerciendo su derecho a los escarceos lésbicos, como por ejemplo, sus besos en la boca con otra joya: Heather Graham. ¿Cómo hago para invitarlas a mis fiestas?

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Amante de la noche y amante en ejercicio cotidiano debido a que cambia de pareja como quien cambia las baterías del Mp3. Desde niña, supo que quería ser actriz, su familia la apoyó inicialmente pero siempre ciudando de que no existan escenas de sexo en ningunos de sus papeles, hasta que se hartó. La prohibición es la mejor manera de alentar a algo. Aceptó subrepticiamente el papel de "Roller Girl" en la película Boogie Nights, en la cual hay muchas escenas de sexo y desnudos, muchos desnudos. Luego de esa peli, la fama, y más desnudos, muchos desnudos (gracias, Heather Graham). Mandó al diablo a su familia e inició una larga lista de amantes en la que constan: Russell Crowe, Heath Ledger, Ed Burns, Pete Yorn, James Woods, etc, etc; aunque claro, ocasionalmente de lía con alguna amiga. Me pregunto si saldría conmigo.

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Qué más se puede agregar de Lindsay Lohan que no se haya dicho ya, sólo un recuento: cocainómana, adicta al sexo, anoréxica, alcohólica, noctívaga, pansexual, etc, etc. Esa etiqueta de niña buena, virginal y de gordita bonachona que le quiso imponer Hollywood, definitivamente la cagó. Pronto, ella misma se encargó de deshacer todo ese hálito y lo reemplazó por malditismo puro. No pocas veces casi se le va la mano. Los excesos son su senda. Su mejor época: más o menos por donde muestra la foto, en la que adopta un look dark, adelgaza un montón y vivía entre la coca y enredos sexuales en cuanto club haya pisado. Luego, rehabilitaciones con trampa y una renovada imagen de matices lésbicos que siguen que dando que hablar en la hipócrita USA. Esperamos que su talento prevalezca, porque lo tiene. Lindsay, golpéame con tu látigo.

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Tallulah: el icono faltante
Britney: por qué no...
Tallulah Bankhead no solamente es una mención honrosa en esta lista: es la auténtica chica mala de Hollywood que en los años 30 causó revuelos mayúsculos por su personalidad arrolladora y sus coqueteos con el alcohol, las drogas y sus relaciones lésbicas. Nadie como ella, y por supuesto, era dueña de un talento incomparable. Y es que en esas épocas, al menos tenías que ser algo sobre las tablas o delante de los micrófonos para que puedan soportar algún desliz, así y todo, Tallulah fue proscrita y criticada innumerables veces, pero ella, genio y figura hasta la sepultura vivió siempre a su modo. Otra inolvidable y más imoprtante aún, predecesora de Tallulah: Louise Brooks, que ya en los 20 había causado escándalos mayúsculos y por ello rendimos un homenaje completo en esta edición de LAPSUS.
Probablemente una de las malas (buenas) que más revuelo ha causado en los últimos tiempos, pero para nosotros tiene un par de grandes problemas: no tiene cerebro y tiene un talento limitado. Es necesario que una mala (buena) tenga ambas cosas para que su dimensión sea exacta. Britney Spears, ha demostrado reiteradas veces su dependencia del playback y su poca calidad vocal, luego, su vertiginosa vida errática, ultramediatizada le hizo dar tumbos, espectáculos vergonzosos que no podían ser paliadas por su temperamento ni por sus cualidades artísticas, por el contrario, la pantorrilluda ha desparramado su falta de seso por doquier, revolcándose y preñándose alegremente cada cuánto. No va. Otras que no califican: Paris Hilton, Nicole Ritchie, Tara Reid, etc, igual de estúpidas y poco interesantes.
Peruvian Bad Girls
Leslie
Diana

Malú
Protagonista de sendas crónicas policiales locales, Leslie Stewart alborotó el cotarro desde sus inicios en el medio del modelaje y la actuación. Duena de un temperamento vesánico que reclama(ba) para sí los mismos derechos y libertades que les son permitidos (y hasta aplaudidos) a un hombre (eso nos encantó siempre de ella), amante de narcos, dueña de las noches limeñas, reina obscura de las discotecas de moda; baleada en su oportunidad por —supuestamente— un cartel local de narcotraficantes, asociada, una y otra vez a los círculos más corrompidos de la sociedad limeña, etc. Eso sí, jamás entrando en el cuento del catre alquilable. Cocainómana caleta, desnudista de vanguardia (ese número de la revista VEA ahora es un clásico coleccionable) y cada cuanto, violada, golpeada o mancillada por algún ocasional. Larga vida a Leslie.

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Diana salta a la palestra por un incidente trágico (el suicidio de su novio ante su intoxicada presencia). Hecho truculento que nos permitió conocer a una de las personalidades más desaforadas de Lima, digna de mejores ciudades (la pacata Lima siempre resentirá elementos que incomoden su hipocresía). Cocainómana, autodestructiva, irrevenrente, deslenguada, pero también, inteligente, lúcida, bella, críptica; Diana Bajak es el ángel caído que clama por un salvador que no existe porque nadie está a su altura. Dueña de una biografía trágica, jodida, administra sus cicatrices como le viene en gana, las eleva y destila a través de sus cualidades artísticas y creativas. Mientras, se mea sobre y se mofa del orden establecido, de los cojudos cánones sociales que merman su preciada libertad. Ojalá la encuentre. Una musa del averno.

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Adicta a las metanfetaminas, las juergas interminables y los coqueteos infames con los galanes de turno; dulce feladora captada in fraganti, como in fraganti también fue su captura en medio de sucesos turbios, un auto lleno de marihuana y pastillas de éxtasis y un novio involucrado hasta el cuello en el tráfico de drogas. Purgó condena como una valiente en el penal, con salidas y regresos (por estas épocas la han vuelto a encerrar). Dentro, encontró la dimesión de su adicción, conversa de último minuto al catolicismo. Dentro de algún tiempo se dará cuenta de que Cristo no es suficiente para hallar la paz. La belleza felina —como la de ella— es (ya era) una cárcel. ¿Habrá apaciguado su habilidad para "no pensar" y hacer lo que le venga en gana sin medir las consecuencias? Te esperamos de regreso, Malú Costa. Tienes mucho que darnos.

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Jacquie: mención honrosa
Angie: por qué no...
No es cojuda pero vivió haciéndose a la cojuda, seducida —según ella— por las dotes caballerezcas del personaje más corrupto del Perú. Vivaracha y coqueta, cara de gatita, hacía rún-rún cada vez que Vladi venía con una joya, le proponía un viaje o le satisfacía algún capricho. Mala, muy mala (y bastante buena), su juventud se la llevó la corruptela, sus años de madurez le llegaron con encarcelamientos, juzgados y señalamiento público, aunque no tanto, ya que a las chicas lindas como ella se les perdona casi todo. Mosca, mosquita, hasta el último momento. "Yo no sabía nada" dice a cada rato. Jacqueline Beltrán, en su momento, la mujer con más resguardo y espiada del Perú (por todo un sistema de inteligenia). La coronación sería que aparezca un video sexual de ella y se haga famosa en Ares. De allí a la eternidad.
Naturalmente la falta de materia gris la aleja de nuestro ranking aunque para algunos, sea una peruvian bad girl, pero para otros, el reemplazo de cerebelo por una malagua nos la hace lejana, lejanísima. Y sí, Angie Jibaja se llenó el cuerpo de tatuajes, cambió de marinovio tantas veces como líneas de tinta recorren su cuerpo, cometió excesos de todo tipo, meó en la vía pública y se puso silicón en la delantera y la sesera, pero nada, nada de lo hecho corresponde a una actitud sino a la irrefrenable manera de ser de una autómata descerebrada. ¿Hay alguien allí? Toc-toc. Ulterior fan de Medudo, gruppie descocada, casquivana de discoteca, cuando aparecía mustia y se iniciaba como modelo parecía que brotaba una estupenda modelo nacional, luego, abrió la boca y desparramó lisura, mechas, combos, piñas. Na' que ver.

Lindsay toca fondo. Esta secuencia de imágenes la muestra inconsciente, probablemente, completamente ebria o algo más. Cortes en la mano, decadencia. La musa de lo negro.

Diana Bajak y su malditismo en pleno en declaraciones para el programa "Enemigos Íntimos". Su frescura inconsciente es harina de otro costal. Bella y maldita.
LAPSUS © Copyleft 2008 • Lima, Perú