Tomó su primer trago a los 9, su primer troncho de marihuana a los 10 y su primera línea de cocaína a los 12. Joyón heredera de una casta de actores (su tío abuelo era John Barrymore), enfrentada desde muy pequeña a la fama abrumadora por culpa de Spielberg y su "ET". Qué más se podía esperar de Drew Barrymore, su talante autodestructivo y una vida bajo los reflectores la torcieron desde niña. A partir de los 90 se rehabilitó mucho, hoy es casi prístina, pero se sabe que cada cuando se mete unas encerronas en discotecas que ya quisiera uno estar allí. Una de las más comentadas: la que protagonizó en el Club AD de Los Ángeles, mostrando tetas por doquier y ejerciendo su derecho a los escarceos lésbicos, como por ejemplo, sus besos en la boca con otra joya: Heather Graham. ¿Cómo hago para invitarlas a mis fiestas?
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Amante de la noche y amante en ejercicio cotidiano debido a que cambia de pareja como quien cambia las baterías del Mp3. Desde niña, supo que quería ser actriz, su familia la apoyó inicialmente pero siempre ciudando de que no existan escenas de sexo en ningunos de sus papeles, hasta que se hartó. La prohibición es la mejor manera de alentar a algo. Aceptó subrepticiamente el papel de "Roller Girl" en la película Boogie Nights, en la cual hay muchas escenas de sexo y desnudos, muchos desnudos. Luego de esa peli, la fama, y más desnudos, muchos desnudos (gracias, Heather Graham). Mandó al diablo a su familia e inició una larga lista de amantes en la que constan: Russell Crowe, Heath Ledger, Ed Burns, Pete Yorn, James Woods, etc, etc; aunque claro, ocasionalmente de lía con alguna amiga. Me pregunto si saldría conmigo.
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Qué más se puede agregar de Lindsay Lohan que no se haya dicho ya, sólo un recuento: cocainómana, adicta al sexo, anoréxica, alcohólica, noctívaga, pansexual, etc, etc. Esa etiqueta de niña buena, virginal y de gordita bonachona que le quiso imponer Hollywood, definitivamente la cagó. Pronto, ella misma se encargó de deshacer todo ese hálito y lo reemplazó por malditismo puro. No pocas veces casi se le va la mano. Los excesos son su senda. Su mejor época: más o menos por donde muestra la foto, en la que adopta un look dark, adelgaza un montón y vivía entre la coca y enredos sexuales en cuanto club haya pisado. Luego, rehabilitaciones con trampa y una renovada imagen de matices lésbicos que siguen que dando que hablar en la hipócrita USA. Esperamos que su talento prevalezca, porque lo tiene. Lindsay, golpéame con tu látigo.
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